Tueste claro, medio u oscuro: al final, ¿qué cambia?
Francisco CarvalhoCompartir
Si estás empezando en el café de especialidad, es normal mirar "tostado claro", "medio" o "oscuro" y pensar: ok… ¿pero qué cambia esto en la práctica? Y luego surge otra duda clásica: ¿cuál es el más fuerte? ¿Cuál tiene más cafeína?
El tueste es básicamente el proceso de "cocinar" el café verde. Es ahí donde el café adquiere sabor. Y cuanto más tiempo el café permanece en el tostador, más oscuro se vuelve, simple.
Pero aquí comienza la parte interesante: cuanto más oscuro el tueste, más el sabor del café pasa a ser del tueste… y menos del grano en sí.
Es decir, en un café de tueste más oscuro vas a sentir sabores más "intensos", más amargos, más "pesados", aquel perfil clásico que mucha gente asocia al café comercial. En un tueste más claro, el café mantiene mucho más de aquello que lo hace único: notas más dulces, más ácidas (en el buen sentido) y más complejas. Es aquí donde comienzan a aparecer sabores a fruta, cacao, cítricos, flores… cosas que mucha gente ni siquiera asocia al café.
En la práctica, no existe mejor o peor. Existe lo que te gusta. Pero hay un detalle importante: en el café de especialidad, el tueste no sirve para esconder defectos, sirve para mostrar lo mejor de cada origen. Por eso vas a ver muchos más tuestes claros a medios.
Ahora, sobre la tal "intensidad": lo que ves en los paquetes de supermercado (intensidad 8, 10, 12…) no es realmente fuerza en el sentido real. Normalmente está más ligado al nivel de tueste. Cuanto más oscuro, más "intenso" parece, pero eso viene del amargor y no de la cafeína.
Y aquí va una cosa que sorprende a mucha gente: el tueste claro y el tueste oscuro tienen prácticamente la misma cafeína.
La diferencia que sientes tiene más que ver con cómo preparas el café (espresso, filtro, etc.) y con la cantidad que usas, la resistencia de la extracción, que con el tueste en sí.
Entonces, ¿por qué el café de supermercado es casi siempre oscuro? Simple: es más estable y esconde mejor los cafés de menor calidad. Se tuesta más para uniformizar el sabor y prolongar la validez.
En el café de especialidad, la lógica es lo opuesto. Se trabaja con café fresco, de mejor calidad, y se tuesta de forma más ligera para no destruir aquello que el café ya tiene de bueno.
Si estás empezando con café de calidad superior, el consejo es simple: comienza por tuestes medios o blends más equilibrados, fáciles de beber, con dulzor y poco amargor. A medida que vayas explorando, prueba tuestes más claros y orígenes diferentes. Es ahí donde el café realmente empieza a abrirse.
En el fondo, esto no es sobre claro vs oscuro. Es sobre entender que el café puede tener mucho más sabor de lo que estás acostumbrado.
Y cuando entiendes eso, ya no hay vuelta atrás.